César Pascual entrega el premio a un profesional cuya “verdadera” biográfica se escribe con la palabra “posibilidad”, la que ha brindado a niños y adolescentes con cáncer que habían agotado todas las alternativas terapéuticas
El director de la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas en Cáncer Pediátrico del Hospital La Paz alza la voz para defender la investigación académica para estas enfermedades “huérfanas”
Santander- 02.10.2026
Cantabria se ha rendido hoy ante una de las personas “que no se ha limitado a ocupar un lugar destacado dentro de la Medicina, sino que ha ensanchado sus límites médicos y ha sido capaz de unir asistencia, investigación, docencia e innovación. Que ha conseguido convertir una pregunta científica en una oportunidad terapéutica y de transformar el conocimiento en algo que llega hasta la cama del paciente y modifica su vida”.
Y todas esas características, que ha descrito el consejero de Salud, César Pascual, las cumple Antonio Pérez Martínez, “un pediatra, un médico de niños -como se ha definido a sí mismo- que trata de cuidar a los niños de una enfermedad que es absolutamente antagónica con el sinónimo de ser niño o adolescente”, como es el cáncer infantil.
El II Premio Nacional de Medicina Marqués de Valdecilla recae, por tanto, en una persona cuya “verdadera” biografía no está escrita en sus investigaciones y publicaciones, sino en aquellos pequeños y sus familias, que después de haber escuchado que no quedaban alternativas, volvieron a escuchar la palabra que parecía extinguida: posibilidad, ha subrayado Pascual.
De hecho, si por algo destaca Pérez Martínez, director de la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas en Cáncer Pediátrico del Hospital La Paz, es porque él su equipo han ofrecido nuevas posibilidades terapéuticas a jóvenes que prácticamente habían agotado todas las alternativas. Por eso, necesitamos referentes como Pérez Martínez “que incomoden a la resignación, que demuestren lo imposible”.
Cuidar la ciencia
En este sentido, el premiado ha agradecido el sentir que subyace en este galardón, que reconoce al médico investigador que es capaz de responder en un laboratorio a las preguntas que hacen los pacientes y de diseñar mejores tratamientos para los niños de ahora o para los del futuro.
Por eso, ha aprovechado su intervención tras la entrega del premio para alzar la voz para defender y pedir más investigación académica de “estas enfermedades huérfanas” que son los cánceres del desarrollo, es decir, todos aquellos poco frecuentes, raros y ultra raros en niños y adolescentes, ya que esa escasa frecuencia penaliza el desarrollo de nuevas estrategias por parte de la industria farmacéutica, porque “ningún niño debería morir al amanecer de su vida”.
Pérez Martínez ha repasado su particular cruzada contra la enfermedad y ha recordado cómo la unidad que dirige ha demostrado que un hospital público puede diseñar, producir y administrar medicamentos vivos, células del sistema inmune entrenadas para reconocer y destruir los tumores resistentes a los tratamientos.
Además, “hemos aprendido a identificar nuevas dianas, a reposicionar viejos fármacos y diagnosticar nuevos genes de fusión, ya que hoy sabemos que el origen de la vida es celular, que la muerte es celular y que el tratamiento también es celular”.
Por su parte, el gerente de la Fundación Marqués de Valdecilla, impulsora del premio, José Franscisco Díaz, durante su loa, ha definido su carrera alrededor de tres grandes pilares: las terapias avanzadas aplicadas a la práctica clínica, la investigación traslacional y la formación de nuevas generaciones de médicos e investigadores, junto a un cuarto elemento transversal como es la internacionalización.
Cuatro elementos, ha dicho el gerente, que resumen con claridad el alcance y la profundidad de su contribución, guiada siempre por un principio que bien podría condensarse en el lema del grupo ‘Guinea Pig Club’ “a través de las dificultades hasta las estrellas”.
Díaz ha repasado los datos en torno a su trayectoria profesional que pasan por cientos de publicaciones y comunicaciones, participación y liderazgo en numerosos proyectos competitivos y una producción que abarca desde el trasplante hematopoyético hasta las células NK, las terapias CART y la medicina de precisión.
El currículum de Pérez Martínez recoge 240 publicaciones indexadas y una extensa participación en redes y grupos nacionales e internacionales y una tercera dimensión como es la de “formar escuela”, ya que ha desarrollado una intensa actividad docente de grado, posgrado y formación especializada y ha dirigido 14 tesis doctorales entre 2011 y 2025, todas calificadas como sobresaliente cum laude.
Un escenario espectacular para un profesional excelente
El acto de entrega del premio ha tenido lugar en el Seminario Mayor de Comillas, un escenario espectacular en el que Antonio Pérez Martínez, con honestidad y visiblemente emocionado al recordar a su padre fallecido, a su madre, su pareja y sus cuatro hijos, se ha comprometido a “seguir trabajando para que la ciencia llegue a cada paciente y a cada niño y adolescente que lo necesite”. En definitiva, para que algún día podamos decir que “ningún paciente se nos ha quedado en el camino sin la oportunidad y sin la esperanza de llegar a conseguirlo”.